¿Alguna vez has comprado un perfume que huele increíble en la tienda, con una salida vibrante y prometedora, pero cuando llegas a una cena o reunión dos horas después, ya nadie lo nota? No es tu piel, y tampoco es que te hayan engañado con un producto defectuoso: es un problema fundamental de arquitectura química y concentración. En el mundo de la alta perfumería, las etiquetas importan, y mucho.

La inmensa mayoría de las fragancias comerciales que saturan el mercado se clasifican como Eau de Toilette (EDT) o Eau de Parfum (EDP). Un EDT suele tener entre un 5% y un 15% de aceites esenciales diluidos en una gran cantidad de alcohol y agua. Un EDP sube la apuesta ligeramente al 15-20%. El alcohol es muy volátil; su función es evaporarse rápidamente para proyectar el aroma inicial, pero una vez que se va, queda muy poca sustancia real en la piel.

Aquí es donde entra la categoría reina de la perfumería: el Extrait de Parfum.

En Grafeno Fragrance, formulamos exclusivamente bajo el concepto de Extrait. Esto significa que la concentración de aceite esencial puro en nuestras botellas supera el 25% o 30%, reduciendo drásticamente el porcentaje de alcohol. Al haber menos alcohol, la evaporación es mucho más lenta y controlada. El perfume no "explota" y desaparece en minutos, sino que se asienta en la piel como una segunda capa rica y densa, liberando el aroma lentamente mediante el calor corporal durante 8, 10 o incluso más de 12 horas.